En el universo personal de esta página, la nebulosa de la astronomía es la del Cangrejo, y en su centro hay un objeto que me fascina más que cualquier nebulosa: un púlsar.
Qué es
Cuando una estrella muy masiva agota su combustible, su núcleo colapsa y las capas externas salen despedidas en una supernova. Lo que queda es una estrella de neutrones: la masa de un sol y medio comprimida en una esfera de unos veinte kilómetros. Al colapsar conserva el momento angular, así que gira rapidísimo, y conserva el campo magnético, así que emite haces de radiación por los polos magnéticos. Si el eje de giro y el eje magnético no coinciden, el haz barre el cielo como un faro. Cada vez que apunta hacia la Tierra, vemos un pulso. Eso es un púlsar.
El del Cangrejo, restos de la supernova que los astrónomos chinos registraron en 1054, gira 30 veces por segundo. Hay púlsares de milisegundo que giran más de 700 veces por segundo: una esfera del tamaño de una ciudad dando setecientas vueltas mientras lees esta frase.
Un descubrimiento por accidente
En 1967 Jocelyn Bell Burnell, estudiante de doctorado en Cambridge, analizaba kilómetros de papel de un radiotelescopio y notó un “trocito de mugre”: una señal periódica de 1.337 segundos, demasiado regular para ser natural. La broma en el laboratorio fue llamarla LGM-1, por “hombrecitos verdes”. Era el primer púlsar. El Nobel de 1974 por el hallazgo fue para su supervisor, no para ella, una injusticia que la propia comunidad astronómica reconoció décadas después.
Relojes cósmicos
Lo que hace especiales a los púlsares es la regularidad: algunos de milisegundo son tan estables que rivalizan con los relojes atómicos a lo largo de años. Con esa precisión se ha comprobado la relatividad general en sistemas binarios, se detectaron indirectamente ondas gravitacionales antes de que LIGO las midiera directamente, y hoy redes de púlsares distribuidos por la galaxia funcionan como un detector de ondas gravitacionales del tamaño de la Vía Láctea.
Por qué le importa a alguien de datos
Un púlsar es una serie de tiempo casi perfecta con ruido, deriva lenta y ocasionales saltos de frecuencia. Analizarlo es exactamente lo que se aprende en estadística: modelar la tendencia, separar la señal del ruido, detectar cambios de régimen. Que la señal venga de una estrella muerta a miles de años luz solo lo hace más emocionante.
